Dar acceso amplio es la vía más rápida para cerrar un ticket de soporte y también para protagonizar un incidente de seguridad. El principio de menor privilegio no es una sugerencia opcional; es la base de una arquitectura que no se desmorona ante el primer error humano.
Microsoft refuerza esto en su reciente enfoque sobre Azure IaaS Defense-in-Depth, priorizando el diseño seguro desde la raíz. Sin embargo, en la práctica, implementar roles granulares (RBAC) se percibe como «difícil» y muchos prefieren accesos permisivos por comodidad. Esa «facilidad» es exactamente lo que un atacante espera encontrar.
Se los digo por experiencia: una vez, en un despliegue con Terraform, dejé un parámetro de seguridad abierto por un descuido en las variables. Fue un recordatorio de que las certificaciones no eliminan la falibilidad humana. Desde entonces, no despliego nada sin Política como Código usando reglas OPA. Lo hago para protegerme de mi propia estupidez: si el código no cumple con el estándar de seguridad, el despliegue simplemente no sucede.
No se trata de cuántas capas de seguridad compras, sino de cómo automatizas la gobernanza antes de que los recursos existan.









